Omitir navegación.
Inicio

novelas

warning: Creating default object from empty value in /home/jorge/public_html/modules/taxonomy/taxonomy.pages.inc on line 33.

EL PARQUE DEL ADIÓS


EL PARQUE DEL ADIÓS

  

Conocí a Juana en la casa de una familia andaluza, donde por coincidencia, unos días antes, yo había empezado a trabajar como chófer del dueño de la finca. Mi labor consistía en transportar al jefe hacia su oficina de trabajo y más tarde traerlo de vuelta a casa,  llevarlo y esperarlo a la puerta de las tiendas y los centros comerciales cuando iba de compras, llevarlo o recogerlo del aeropuerto cuando iba o venía de viaje, en fin eran faenas puntuales, el resto del tiempo, dentro mi horario de trabajo, estaba desocupado.

DESARROLLO COMUNAL

                             DESARROLLO COMUNAL

SOÑAR NO CUESTA NADA

                         SOÑAR NO CUESTA NADA

VAIVENES DE FAMILIA

         ES DIFICIL SER BUEN PADRE

Ante el incremento de la competencia, con otros negociantes del ramo que habían invadido el mercado y vendían sus unidades a precios casi regalados, mi pequeño negocio de compra venta de vehículos usados, localizado en una garita anexa al taller aceitoso de mi socio Pedro Mayta, donde exhibía un par de automóviles reconstruidos, empezó a irse a pique. No había ventas y lo peor, estaba endeudado hasta el cuello con mi Banco. Mi socio, al ver la situación, me sugirió la idea de cambiar de giro comercial.
-La compra venta de terrenos baldíos, sería una alternativa para amortiguar la caída de nuestro negocio de carros. -dijo.
Le di la razón. Y, tras cerrar la venta de uno de nuestros coches selectos, en realidad una repintada camioneta del año 70, adquirimos un terreno de cien metros cuadrados ubicado en una esquina de la avenida Huandoy, distrito de Los Olivos. Luego, con la esperanza de una suculenta ganancia la pusimos en venta a través de los periódicos.
Pero grande sería nuestra decepción cuando cientos de familias -que según decían contaban con el apoyo de congresistas ligados al partido Aprista- de un momento a otro invadieron los terrenos que se extendían hacia ambos lados de dicha avenida. Nuestro lote fue literalmente ocupado por una pandilla de gente con traza de malhechores.
Nosotros, con la firme intención de recuperar nuestra propiedad, contratamos los servicios de un abogado, pero como éste no se movía le pagamos a un juez para que ordenara el desalojo de los invasores pero tampoco tuvimos éxito. Casi desesperados le hablamos a un general de la policía nacional para que interviniera. Pero su intervención resultó también ineficaz.
Durante meses, movimos cielo y tierra, hicimos hasta lo imposible, pero hasta la fecha, ni aún con la firma de un ministro hemos podido recuperar nuestro terreno.
-Todo da vueltas -nos dijo con sorna un ruletero- Ayer fuiste invasor, hoy serás invadido.
Angustiados, y antes de perder lo que nos quedaba de capital de trabajo, Pedro y yo disolvimos nuestra sociedad.

LA PAZ SEA ENTRE VECINOS Y COMERCIANTES

 

LA PAZ SEA ENTRE VECINOS Y COMERCIANTES

Una fresca mañana de otoño, Olga, sin clientes a la vista, se acercó a su carreta, que más bien era un fragmento de carreta comparada con otras de mejor aspecto estacionadas dentro de otros puestos comerciales o junto al pase peatonal.

EL PROYECTO DE LA GALERÍA PROPIA

 

 

 EL PROYECTO DE LA GALERIA PROPIA

EXPULSADOS DEL MERCADILLO

 EXPULSADOS DEL MERCADILLO

 Aquella tarde la actividad comercial se desarrollaba con normalidad en el mercadillo. Los pequeños comerciantes, ajenos al peligro atendían, como cualquier otro día, al numeroso público que rodeaba sus quioscos extendidos a lo largo de la cuarta cuadra del jirón Ucayali. A la tranquilidad reinante en el ambiente se añadía el buen humor causado por los chistes de un grupo de Cómicos Ambulantes que habían montado su espectáculo junto a la puerta del Mercado Central.

LA CENICIENTA DEL MERCADO

LA CENICIENTA DEL MERCADO

 

LIBERTAD PARA VIVIRLA CONTIGO

LIBERTAD PARA VIVIRLA CONTIGO 

UN REBELDE CON CAUSA

                               JUBERT

Distribuir contenido