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"Los Migrantes: Éxodo y Desafío"(Novela presentada por el autor)

 PRESENTACIÓN DE NOVELA “LOS MIGRANTES: EXODO Y DESAFIO"

PALABRAS DEL AUTOR: JORGE VARAS 

Ante todo, agradezco a todos los asistentes a este acto de tipo cultural. 

Los hechos en los que se basa la descripción en esta novela se producen en Lima, como un reflejo del fenómeno de migración interna ocurrida en Perú en los últimos cincuenta años. 

Sabemos que Lima era y es como un imán que atrae a los provincianos del interior del país, sobre todo jóvenes que se trasladan a ella con la ilusión de alcanzar una vida mejor. Muchos vienen huyendo de la desolación que hay en el campo, situación causada por la depresión de la actividad agrícola y ganadera, otros se vienen por causas políticas debido al terrorismo y a la persecución que sufren a manos del gobierno, y muchos otros por motivos de índole económica.

Como efecto de este éxodo, flujo o movimiento migratorio de provincianos hacia la capital, a la que vislumbran como la tierra prometida donde esperan ver realizados sus sueños, se produce un choque frontal entre culturas dentro de un mismo país. Una multitud de personas con raíces y costumbres ancestrales pugnan por abrirse espacios en el corazón de una sociedad anticuada, orgullosa de su pasado virreynal –a pesar que esta etapa de su historia le fue impuesta por los conquistadores españoles–, la vieja sociedad aristocrática limeña cuyas autoridades deciden emplear la fuerza para reprimir a los migrantes e impedir lo que consideran una flagrante invasión a su medio social.

Se produce en la Urbe una lucha represiva por parte de la clase defensora de los intereses de la vieja sociedad limeña contra los migrantes sin trabajo que en su afán de obtener dinero para vivir desarrollan el comercio ambulante en calles y plazas públicas, una lucha represiva contra los migrantes sin vivienda que en su afán de tener un techo propio se auto adjudican o invaden terrenos inhabitados para vivir allí con sus familias y fundar su propia comuna, una lucha represiva contra los migrantes sin recursos en su mayoría expulsados de sus tierras que claman justicia y encaran al Gobierno Central por el abandono en que tiene al campo.

A la dura represión policial contra los desplazados en la capital se añade la incapacidad de las autoridades locales para crear fuentes de trabajo y solucionar la falta de viviendas para la creciente población. La llegada de los provincianos no estaba prevista en una sociedad donde los grupos de poder económico manipulan todos los estamentos gubernamentales para favorecer a los ricos, donde los empresarios terratenientes, con el aval del gobierno, especulan con la compra y venta de las mejores tierras urbanas, e incluso embargan o confiscan viviendas habitadas por gente pobre a los que hacen desalojar para construir allí edificios que luego  venderán a miles de dólares. 

En una sociedad estragada por los efectos de la inflación galopante, el desempleo crónico, la escasez de recursos públicos para invertir como producto de las equivocadas políticas económicas de los gobierno de turno que perjudica a las clases menos pudientes. En una sociedad donde la corrupción, los desfalcos, el chantaje, el fraude y las coimas propician el caos y fomentan la crisis económica que sufre el Perú desde hace años.  En una sociedad de estas características se insertan los emigrados del campo en busca de un provenir mejor.

Obviamente, los migrantes encuentran un ambiente urbano tan pobre y desalentador que no soluciona los problemas que dejaron en sus tierras rurales. Ante esta situación, y como un desafío ante un futuro incierto en un entorno social desconocido y contra la actitud represiva de una sociedad tradicional, racista y egoísta que se resiste a acogerlos en su seno, los migrantes optan por el recurso asociativo, se agrupan y luchan: a partir de sus culturas campesinas crean pequeñas fábricas, talleres artesanales y mercadillos ambulantes donde comercializan toda clase de productos, desarrollan actividades productivas, comercio y servicios en sectores claves de la economía.

Y como resultado de esta intensa actividad los migrantes la cambian el rostro a Lima, y por consiguiente trastocan el núcleo central de la vieja sociedad. Lima la gran capital del Perú con sus 8 millones de habitantes las 3 cuartas partes de los cuales está conformada por las llamadas clases populares que hunden sus raíces en la migración, queda pues convertida así en una especie de provincia grande donde los principales actores son precisamente los migrantes venidos del interior del país. 

Tras esta breve apreciación sobre las causas y los efectos de la migración provinciana a Lima, diré que esta obra literaria no es más que un intento por interpretar, de manera novelada, el nacimiento de un pueblo joven en Lima como una etapa más del proceso de migración interna.

La temática de esta novela es urbana, los personajes se mueven en un escenario propio de La Lima marginal, en un asentamiento humano formado a partir de una invasión donde convergen gente recalada en Lima a través de sucesivas migraciones, gente de la costa, sierra y selva con marcados rasgos indios y mestizos, piel de todos los colores y diversas formas de hablar, es decir con la fisonomía expresiva de un país andino como el nuestro, un país –como diría el escritor José María Arguedas- de "todas las sangres". 

 

En este poblado donde todo está por hacer, donde no hay más que chozas o casitas rústicas y hace falta agua, luz, asfalto y muchos otros servicios básicos, los pobladores sufren en carne viva las más duras condiciones de vida, una penosa realidad social que afrontan con sus escasos recursos.  Como diría Julio Ramón Ribeyro, uno de los innovadores de la novela urbana en el Perú, son “Los Héroes de su propia tragedia de estar en el mundo.”

Los habitantes de este barrio marginal llamado “Perú  Nuevo” luchan contra la adversidad. Y, a partir del trabajo mancomunado, van construyendo sus viviendas familiares, van creando con propias manos sus servicios básicos: El Botiquín Popular nace como un recurso contra la falta de atención médica sobre todo para los niños que sufren toda clase de enfermedades. El Comedor Popular nace también como una alternativa contra el hambre, donde la gente sin recursos podrá comer de una olla común. Los pobladores fundan también la Escuelita barrial donde sus hijos aprenderán a  leer y escribir. Y el Mercadillo donde podrán adquirir e intercambiar productos de uso diario.

Es destacable el espíritu de unidad, compañerismo y solidaridad que mueve a estos pobladores en su franca lucha contra el infortunio y la marginación social. Y, como una forma más de integración y desarrollo social, la genuina Asociación de Pobladores se convierte en una Comunidad Urbana Autogestionaria  –con un nivel de organización más elevado–.

Y así los pobladores van creando su Pueblo anhelado, ese Pueblo que habla por boca de Julián, el personaje central de la novela junto con su mujer Flor de María, sus hijos, sus vecinos. Es Julián el que describe la realidad con su particular punto de vista. Él habla, piensa, siente, lucha por salir adelante con los suyos en un ámbito carente de legalidad y recursos materiales pero sin perder nunca la esperanza y la ilusión por alcanzar la vida digna en ese Pueblo que realidad es parte de ese Perú Nuevo del cual muchos de nosotros hemos surgido y lo vamos representando por el mundo… 

Lo que me indujo o motivó a escribir esta novela fue ver las condiciones de pobreza en que vive mucha gente en Perú sobre todo en los pueblos jóvenes y asentamientos humanos. He querido mostrar una realidad social palpable, que lamentablemente ha sido poco tratada en la literatura en general, a excepción de algunos escritores como José Matos Mar con su libro “Las Barriadas de Lima”, Enrique Congrais con su libro: “Lima Hora Cero”, el mismo Ribeyro con su cuento “Los Gallinazos sin Plumas”

A partir de la consideración de que todo escritor es –como diría el novelista francés Marcel Proust–como una esponja que absorbe la realidad y luego vierte sobre el papel su peculiar visión del mundo. Y, teniendo siempre como aliada a esa facultad intelectual que se denomina inspiración y que consiste –tal como la definió Charles Baudelaire– en trabajar la obra literaria todos los días.

Termino mi exposición reiterando mi agradecimiento a todos los presentes por acompañarnos esta noche. Y sólo aspiro a que el contenido de esta pequeña obra literaria resulte de interés para quienes la lean.

Muchas gracias.

Barcelona, 10 setiembre 2009